Daniel de los Santos

En el año 1999 falleció en su humilde morada en el Cerro del Ejido un ilustre artiguense.
Pintor consagrado, poeta, docente y bohemio, pero por sobre todo un hombre generoso y humilde, un amigos de todos.
Sus obras están desparramadas por el mundo, ha sido reconocido internacionalmente, premiado y homenajeado fuera de fronteras, sin embargo continúa siendo casi un desconocido en su ciudad natal.

Datos de su vida artística extraídos de la obra Plásticos Uruguayos editada por
la Biblioteca del Poder Legislativo de Uruguay.
“Daniel de los Santos nació en la ciudad de Artigas. Becado por la Intendencia Municipal, estudia durante cinco años con el Maestro Joaquín Torres García en su taller de pintura en Montevideo. También concurre a la Universidad del Trabajo, donde se especializa en grabado en cerámica, en metales y lapidación de piedras preciosas.
En misión de estudios confiado por el Ministerio de Instrucción Pública viaja a Europa (año 1951) visitando España, Francia e Italia.
En Europa estudia “Organización de Centros de Enseñanza”.-
En el Museo del Prado en Madrid, realiza cuatro copias, tres de ellas fueron adquiridas para Alemania y la restante para el Municipio de Montevideo.
Es profesor de Enseñanza Secundaria. Participó en Exposiciones colectivas de los alumnos de Torres García tanto en las realizadas en la capital, como en el interior del país. Intervino en el Concurso Mundial para el retrato del General Simón Bolívar, obteniendo el segundo Premio. Honra para nuestra Patria. Está representado en casi todos los Museos Nacionales y Municipales de Bellas Artes.
Además en el Museo de la Fundación Rockefeller en Estados Unidos, lo mismo en el Museo Brauligton de Alemania y en galerías de Arte en Italia.
Integra la Asociación Bolivariana “Caracas” en Venezuela.
Realiza cursos en el Taller de Literatura bajo la dirección del profesor Jorge Medina Vidal en la Facultad de Humanidades.

Su compañero y amigo del liceo - el Prof. Aníbal Alves - recuerda a Daniel:
“...aquel muchacho que nos asombraba con su facilidad para el dibujo, que mejoraba con pocos trazos nuestros adefesios, hasta convertirlos en presentables, partió hacia Montevideo al prestigioso y avasallante Taller Torres García, donde fue alumno aventajado.”

El talentoso pibe que a los 15 años obtuvo medalla de plata en una exposición realizada por la Intendencia de Artigas y una beca que ésta le otorgara para terminar sus estudios secundarios en Montevideo y estudiar arte, inició una exitosa carrera con muchos viajes y muchas pinturas.
También trabajo en la docencia y fue director del Liceo Nº1 de Durazno y finalmente regresó a radicarse en Artigas donde fue profesor de Dibujo en el Liceo Nº1 y aquí se jubiló.
Cuando ya no conseguía manejar los pinceles, decidió vivir dentro de una pintura natural, quiso tener todo el tiempo ante su vista una cuadro de soleada belleza, y disfrutar de los colores, el agreste y bello paisaje de sus pagos.

Ya jubilado se construyó una modesta vivienda en el Cerro del Ejido y allí colgó para siempre la pintura que lo acompaño en sus últimos días, desde su ventana, simplemente puede admirar una de las bellas vistas de su Artigas natal.
Sus vecinos dicen que a pesar de estar solo, no había soledad en su vida, y derrochaba voluntad de ayudar al semejante, a los más humildes, a quienes auxiliaba materialmente, y por sobre todo con ellos compartía toda su grandeza espiritual.
El dueño del almacén que lo proveía, se emociona al recordar que en su libreta se destacaba la compra de las golosinas que repartía con los niños del barrio y alimento para los pájaros que lo visitaban en su rancho, una guarida cálida y alegre, colorida y libre. (Nota del copilador J.S)

JOAQUÍN TORRES GARCÍA, DANIEL DE LOS SANTOS
Y LOS MURALES DEL HOSPITAL SAINT BOIS

por Jorge Arteaga (Presidente de la Comisión Patrimonio Nacional)

Hace casi medio siglo, el Director del Pabellón Martirené del Hospital Saint Bois, el doctor Pablo Purriel, convenció al Ministro de Salud Pública, de la necesidad de embellecer los salones de ese pabellón entendiendo que ello redundaría en un mejoramiento real de los enfermos tuberculosos, quienes tenían un porvenir incierto y caían en estados de angustia y desesperación. El Dr.
Purriel, que conocía profundamente la sicología es estos enfermos, siempre procuraba proporcionarles entretenimientos culturales como biblioteca, audiciones de música seleccionada y sobre todo un ambiente decorado artísticamente que lograra dar color, intensidad y vida, a las frías y tristes paredes del Hospital.
Cuando le planteó sus ideas al maestro Joaquín Torres García, éste aceptó hacerse cargo del proyecto aun a sabiendas que tendría que ser gratuito. El maestro entendió desde un comienzo que era la oportunidad para que el Taller en pleno, se hiciera cargo bajo su dirección, de una empresa en que Arquitectura y Arte Mural estarían unidos – como el siempre lo predicó – y dicho Pabellón, fue decorado con treinta y cinco murales, de los cuales siete, fueron pintados por el maestro y los demás, por diecinueve de sus discípulos. Era la primera vez que el Taller Torres García podía aplicar el arte constructivo tal como lo concebía el maestro usando los tres colores primarios, rojo, azul y amarillo, más el negro y el blanco. Se lograba así la unidad con la Arquitectura, tal como se había dado, en los períodos Bizantino y Romántico.
Eran además originales e incorporaban elementos muy uruguayos.
El Maestro partió con sus discípulos al Hospital Saint Bois. Todos iban llenos de entusiasmo y dispuestos a cumplir con su promesa de lograr que la esperanza y la alegría renaciera entre los bacilares, enriqueciendo las paredes del Pabellón.
Aquellos muros se van convirtiendo con formas constructivas a pleno color y el grupo, trabaja intensamente, desde la salida del sol hasta que la falta de luz no les permite seguir pintando. Los temores de contagio, se olvidan aunque se toman precauciones. Los temas son de la vida del hombre: el café, la música, la farmacia, el avión, un tambo, una locomotora y hasta un submarino.
El Maestro pinta siete murales y algunos de sus discípulos más avanzados, entre los cuales se cuenta a Daniel de los Santos, pintan dos cada uno. El resto de los artistas – entre los cuales hay otro artiguense: Alceu Ribeiro - pintan un mural cada uno. Treinta y cinco en total; posteriormente los murales del maestro fueron retirados y aún restan 23 en el Saint Bois.
El Día del Patrimonio, el 1 de setiembre de 1997, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Educación y Cultura y ANTEL celebran un Convenio por el cual se autoriza a ANTEL a extraer los murales del Saint Bois a restaurarlos luego y eventualmente a colgarlos en la Torre de las Comunicaciones para ser así admirados por el público.

(Tomado del Almanaque del Banco de Seguros del Estado 1999)

 © José Salvador Da Costa - Compilador
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